El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está generando una nueva presión sobre el planeta: la enorme demanda energética de los centros de datos. Servidores que entrenan modelos, almacenan información y procesan millones de consultas consumen cantidades masivas de electricidad, muchas veces alimentada todavía por combustibles fósiles. Ante ese desafío, una empresa tecnológica propone una solución poco convencional: llevar los centros de datos al mar y usar la energía de las olas…

